jueves, 9 de octubre de 2014

Tormentas Solares

Cuando hablamos de catástrofes naturales, casi siempre las relacionamos con la incidencia de determinados fenómenos físicos de la Tierra, como los terremotos, maremotos, huracanes, inundaciones...

Sin embargo, también existen amenazas exteriores de las que no somos conscientes pero que son igualmente peligrosas
Nuestro lugar en el Universo nos sitúa en una apacible esquinita en uno de los brazos de la Vía Láctea. Nos encontramos apartados del tumultuoso centro de la Galaxia y no tenemos en nuestras cercanías ninguna Supernova o agujero negro del que preocuparnos. 

Pero esta aparentemente tranquila situación es eso... APARENTE!

Aunque no pensemos mucho en ello, fuera de nuestras fronteras, desde el espacio también tenemos desafíos cósmicos a los que tarde o temprano tendremos que hacer frente, como lo son los meteoritos, que ya en otros apartados recientes te informe de la pronta visita, nada mas y nada menos que en esta semana...

Así que hoy nos vamos a centrar en otra de las amenazas cósmicas que pueden desencadenar graves consecuencias a nivel global: las supertormentas solares!Estamos ante uno de los periodos de mayor intensidad solar, al que se conoce como “máximo solar” y que ocurre en periodos de once años.

Efectivamente, en lo que llevamos de año no hemos sufrido graves daños y los especialistas indican que este máximo solar de 2013 pasará sin consecuencias resaltables, salvando alguna que otra llamarada solar de mayor intensidad.

No obstante, la pregunta queda en el aire: ¿Estamos preparados para una verdadera supertormenta solar?

La cuestión no es tan superficial como muchos la atacan.
Las grandes erupciones solares ocurren cada cierto tiempo, y en la actualidad nuestro mundo moderno depende de manera vital de sistemas de telecomunicaciones, satélites e infraestructuras eléctricas que podrían venirse abajo dejando en evidencia toda nuestra tecnología.

En 1859 se produjo la mayor tormenta solar registrada por el hombre en toda la Historia. Se conoce como el evento Carrington y llegó a dejar auroras en latitudes tan inesperadas como Madrid o Roma, llegando incluso hasta el Caribe.

La diferencia de hoy con el año de 1859, es que el mundo no dependía de la tecnología actual, y las consecuencias de aquellas inmensas eyecciones solares apenas fueron detectables. De haber ocurrido hoy, el problema podría alcanzar dimensiones impensables en una sociedad en la que estos servicios y tecnologías son vitales.

Sbk?

En 2010, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (el célebre NOAA que habrás oído en algunas películas) decidió realizar el primer simulacro mundial ante una gran tormenta solar… Los resultados fueron decepcionantes y dejaron en evidencia que no estamos preparados para un posible evento Carrington.

Países como EU, RU o Francia han comenzado a tener en cuenta estos destructivos fenómenos solares y en los últimos dos años se han ido preparando para evitar los posibles daños. En España, hasta el momento, las autoridades no han tenido en cuenta los protocolos previstos para este tipo de emergencias... De América Latina, ni hablemos!

La NASA publicó también un informe con las posibles consecuencias de un gran EMP (Pulso electromagnético) provocadas por una supertormenta solar y que incluiría el colapso de nuestra sociedad moderna causado por la interrupción de todos los sistemas que dependen de la electricidad, la navegación mediante GPS, el tráfico aéreo, las telecomunicaciones y los sistemas financieros.

En ese informe se advierte que las actuales redes eléctricas son especialmente vulnerables a las tormentas solares y de ellas dependen los servicios más básicos. Lo más preocupante es que los daños eléctricos podrían extenderse durante meses, e incluso en algunos casos, años enteros…

En ese tiempo se verían comprometidas las necesidades de primer orden como el suministro de agua, tratamiento de las aguas residuales de las grandes ciudades, Hospitales y salas de operaciones, abastecimiento de oleoductos y combustibles, transportes y finalmente alimentación, calefacción…

En el peor de los casos, un colapso a gran escala que, aunque es improbable durante los próximos años, sí es posible a medio y largo plazo.

Por ello, y como se solía decir en los carteles de la Segunda Guerra Mundial: No debe haber pánico, pero tampoco hay que olvidarse de estar bien preparados.

Como ejemplo más reciente de anticipación podemos citar al RU:
La semana pasada, la Real Academia de Ingeniería urgió al gobierno británico a poner en marcha protocolos de prevención ante posibles tormentas solares severas. Estos protocolos incluyen protección de Faraday para los generadores eléctricos, sistemas dobles de electricidad que cuenten con generadores auxiliares, la instalación de, al menos, una línea de comunicación protegida ante EMPs o acumulación de reservas energéticas para periodos de necesidad.


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